
Según aquellos sabios
de la Polis,
un poema es lo
que se concibe
como expresión artística
de la belleza
por medio de la palabra.
Oda,
Elegía,
Sátira.
Que sabrán
aquellos sabios
de la belleza,
si nunca miraron
el atardecer desde
las trincheras
de madrid.
Ni se estremecieron
de emoción
con el Mayo Francés,
El asalto al Palacio de Invierno,
Sierra maestra,
Caracazo,
Trece de abril.
Que sabrán
aquellos sabios
de Odas,
si jamás escucharon
el resonar de los caballos
por la cordillera de los Andes,
ni vieron levantarse
el ALBA de América Latina.
Que sabrán
aquellos sabios
de elegías,
si nunca se enteraron
de la separación
de los átomos,
el agente naranja,
el fósforo blanco,
las bombas humanitarias.
Ni explotaron
en un millón
de rabias con
lágrimas y sangre
por Hiroshima,
Nagasaki,
Palestina,
Vietnam,
Irak,
Libia.
Que sabrán
aquellos sabios
de elegías,
si jamás respiraron
monóxido de carbono,
ni fueron atropellados
por máquinas,
ni vistos por televisores.
Si jamás vieron aletear
gaviotas negras,
peces verdes.
Ni nunca
se horrorizaron
con Chernobil o Fukushima.
Que sabrán
aquellos sabios
de sátira,
si nunca sintieron
la humillación de quienes
matan sonrientemente
al sonido de las campanadas
del final de la jornada
de Wall Street.
Que sabrán
aquellos sabios
de la palabra,
si nunca rompieron nubes
echándola al viento
como fuegos
hasta perder
el habla,
la vida,
el poema.





